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Autogestion familiar de la Salud

Autogestion familiar de la Salud
02/11/2013 TodoSalud

PROYECTO DIRIGIDO A ARBITRAR RECURSOS PARA LA ATENCION FAMILIAR DE SANOS Y ENFERMOS

Metodología de trabajo en los tratamientos con niños discapacitados en diversas áreas.

Por regla general, esos niños ya han pasado por numerosos servicios asistenciales, recibiendo las mas variadas técnicas aplicadas correctamente, y sin embargo los resultados resultan muy pequeños para las expectativas de los padres e incluso los profesionales.

Eso debe al tan poco tiempo empleado en los tratamientos. Sin hacer referencias personales, sí debemos recalcar que no basta una hora o dos de tratamiento semanal para obtener resultados visibles y satisfactorios.

Siendo imposible obtener mayor respuesta de los medios destinados a la atención médica y kinésica disponibles, optamos por el recurso mas económico, siempre a nuestra disposición, sin gastos adicionales: el trabajo participativo de los familiares, amigos, vecinos, personas de buena voluntad, que gustosamente se avienen a aprender lo necesario para incentivar los recursos del paciente, acelerando la obtención de resultados.

Esto no significa dejar de lado la tarea de los profesionales competentes. Lo único que pretendemos es que, además de su labor idónea y su participación como supervisores y controladores del curso que debe seguir el proceso de rehabilitación, éste se vea favorecido por la inclusión de esos pequeños ejércitos de colaboradores, para multiplicar el tiempo y la frecuencia de los estímulos necesarios.

Y podemos asegurar que esto funciona. Una estimulación intensiva, tanto en la calidad de los estímulos como en su variedad, produce el milagro de los resultados objetivos, la posibilidad de restituir funciones dormidas o debilitadas, la recuperación del entusiasmo y deseos de vivir, gracias a la ayuda de esos servidores anónimos que ponen su corazón y buena voluntad a disposición de los menos favorecidos.

Es una tarea concreta, dejamos de hablar para actuar, y de ese modo somos colaboradores conscientes en la evolución de nuestros semejantes y la nuestra propia como seres humanos dignos de este nombre.

Otra área en la que podemos aplicar esta modalidad de trabajo terapéutico, es en la que engloba las múltiples discapacidades propias de la vida actual: accidentes, traumatismos, fatiga crónica, estrés, inmunodeficiencia, trastornos psicosomáticos, distonías neurovegetativas, adicciones diversas, desequilibrios psicofísicos y mentales.

El paciente sufre la agresión, es tratado, se recupera en diversos grados y por lo tanto, conserva ciertas secuelas que quedan en suspenso, ya sea por falta de medios económicos, obligaciones que exigen posponer las propias necesidades, falta de información acerca de posibilidades de tratamientos de recuperación y rehabilitación, sin olvidar el desánimo causado por la propia minusvalía.

También en estos casos, lograr reunir un pequeño núcleo de asistentes honorarios y voluntarios, ayuda a devolver a la vida útil a numerosas personas valiosas. 

EL SÍNDROME DE FATIGA CRÓNICA:

Este síndrome se presenta en forma cada vez mas constante, en mayor número de personas, a toda edad, sin distinción de sexo, sin manifestaciones concretas de enfermedades conocidas con diagnósticos específicos, lo cual contribuye a dificultar un encuadre precoz que podría atenuar la evolución hacia la discapacidad en diversos grados.

En esta nota, haré referencia a alguno de los síntomas de observación mas frecuente, sus causas , y enumeración de algunas técnicas no agresivas de acción terapéutica. 
El objetivo es ir aclarando brevemente los conceptos acerca de cada punto, para eliminar datos confusos y poder juzgar cada tema libremente, desterrando creencias erróneas y aliviando la tarea diagnóstica.
Al aplicar técnicas terapéuticas simples, naturales, eliminamos los componentes energéticos, emocionales, psicosomáticos, dejando al descubierto las lesiones orgánicas propiamente dichas, que serán objeto de la atención médica especializada.
Además, el paciente se sentirá atendido y cuidado, aliviando el caudal de sus preocupaciones y facilitando la recuperación de sus capacidades.

Síntomas frecuentes hallados en la fatiga crónica:

• Alergia alimentaria: El síndrome de tensión- alergia alimentaria, es una manifestación frecuente de neuroalergia, causante de enfermedades físicas y emocionales, y produce dos grupos de síntomas:
• tensión: hiperactividad, torpeza, irritabilidad, locuacidad, aprensión, insomnio, aumento de sensibilidad a la luz, ruidos y olores, 
• fatiga: cansancio, debilidad, torpeza, disminución de la capacidad de atención, palidez, obstrucción nasal, cefalea, dolores abdominales y musculares. Los exámenes de laboratorio , pruebas cutáneas, citología hemática, no suelen revelar ninguna anomalía, pareciendo “ normales”. 

La causa más común es la alergia a alimentos comunes o a sus aditivos, aunque puede incluir alergia a productos inhalados. Los alergenos mas comunes son la leche, chocolate, trigo, maíz, papa, soja, carne de cerdo. A ellos debe agregarse la bonita suma de 20.000 aditivos empleados en la manufactura de alimentos, residuos de pesticidas, fertilizantes y otros contaminantes.
La necesidad de descartar trastornos neurológicos y psiquiátricos primarios, impone un interrogatorio detallado de antecedentes alérgicos familiares, alimentos habituales, eliminando alimentos y registrando reacciones , orientando su eliminación de la dieta en casos de sospecha. Si en el lapso de 7 días, desaparecen los síntomas, podemos aceptar el diagnóstico de alergia alimentaria, pero a veces puede ser necesario esperar hasta un mes. Si se desea confirmar el diagnóstico, se puede dar otra vez el alimento y esperar hasta ver si reaparecen o no los síntomas .

• Dolores musculares y articulares: 
En este tema, debe distinguirse el cansancio muscular que acompaña actividades físicas reiteradas y enérgicas, y que puede evolucionar hacia la fatiga crónica cuando se excede en el tiempo, o permitir la recuperación luego de un reposo adecuado.

Cuando el dolor se instala en forma permanente, tenemos el síndrome de fatiga crónica, llamado también, con algunas discrepancias de fondo y forma, síndrome fibromiálgico, con contracturas, calambres, rigidez, estados febriles, anginas, infecciones.

En nuestra experiencia, el diagnóstico diferencial y el pronóstico se ven favorecidos mediante la aplicación de masajes integrales, terapéuticos, cuya acción para mejorar la circulación muscular y promover la relajación , permite discriminar entre ambos estados: los músculos cansados o doloridos por esfuerzos físicos, responden rápidamente a la aplicación del masaje, mientras en la fibromialgia ( dolores musculares por lesiones meurológicas)los resultados son mas lentos y poco evidentes.

Como vemos , el masaje constituye un método auxiliar de diagnóstico diferencial que disminuye el tiempo de espera de los múltiples exámenes de laboratorio indicados habitualmente.

Existe otro tipo de dolor muscular, asociado a enfermedades viscerales, cuyos reflejos son transmitidos por vías sensoriales y motoras simpáticas, y que produce dolor referido a zonas cutáneas específicas y músculos que integran el arco reflejo, lo cual también queda en evidencia cuando el dolor es solo muscular y no visceral, como resultado del masaje. 

• Depresión, tristeza, ansiedad: 
Los mecanismos de defensa producen bloqueos de energía acompañados de contracturas musculares, estructuradas de tal modo que expresan rasgos caracterológicos definidos para cada persona.

Frente a una situación de riesgo, ya sea éste real o ficticio, podemos asumir una actitud de “achicamiento”, como encogiéndonos para disminuir la superficie que ofrecemos al peligro, lo cual requiere un gran consumo de energía.

Cuando intentamos realizar un tratamiento , ya sea físico, psíquico o psicosomático, las sensaciones reprimidas en la profundidad del cuerpo procuran llegar a la superficie consciente, tanto corporal como intelectual, y en ese momento la angustia que nos produce ese descubrimiento, puede obligarnos a volver a la represión como un modo de evitar el miedo y la sensación de desamparo.

Entre los variados mecanismos de defensa, mencionaremos:

1. Tensión: cuando imponemos una fuerza al organismo, éste responde movilizando energía. Todos los estímulos provocan reacciones en las cuales intervienen tanto los músculos viscerales, como los esqueléticos y cardíacos. Una movilización que no tiene como objetivo un acto de supervivencia, termina por agotar y lleva al cansancio crónico y aún a la muerte.

2. Ansiedad: es una desviación de la tensión que permite cierto alivio : fumar, hacer deportes, masticar chicle, beber, bailar, comer. La persona ansiosa recurre a esos mecanismos para desviar la atención de su verdadero problema , y espera recibir un beneficio que nunca llega.

3. Angustia: es un estado de displacer que amenaza la supervivencia, sea la causa real o imaginaria, interna o externa. 

En estos pacientes, a las terapias físicas ( masaje, relajación, gimnasia, deportes, actividades recreativas), hay que agregar una adecuada actividad de descarga emocional y psíquica ( meditación, yoga, aromoterapia, terapias florales, Rei – ki, t´ai chi). 

• Inmunodeficiencia: en algunos casos, el sistema inmunitario, normalmente dispuesto a defender el cuerpo de organismos invasores, se vuelve contra sí mismo atacando porciones de tejido corporal, el sistema nervioso, las vainas de mielina, afectando no sólo la fisiología de los distintos sistemas, sino además la conducta. Las afecciones pueden ir de un resfrío crónico, alergias alimentarias, disminución de la resistencia al esfuerzo, hasta esclerosis múltiple, fatiga crónica, artritis reumatoidea y muchas otras. En el caso específico de la fatiga crónica, la disminución de las defensas del organismo se evidencia en dolores de garganta y anginas a repetición, mareos, debilidad muscular generalizada, sequedad en la boca y demás mucosas, dolores articulares no inflamatorios, cefaleas, trastornos hormonales variados, dificultad para reponerse de los esfuerzos habituales, agotamiento, incidencia de trastornos circulatorios y modificaciones de la presión sanguínea en respuesta a estímulos estresantes. 

Un enfoque integral de la situación psicofísica y emocional del individuo, puede aminorar el efecto desorganizador energético del estrés, permitiendo la recuperación de diversas funciones. Para ello recurrimos a todas las técnicas no invasivas, como el masaje, la respiración, la relajación psicomotriz, el ejercicio, la digitopuntura, técnicas vibracionales, flores, aromas, colores, sonidos, rei ki, t´ai chi, y otras. A continuación, procuramos re- entrenar al paciente para una práctica mas blanda de sus tareas laborales, profesionales y otras. 

En una próxima nota, desarrollaremos algunos ejercicios que pueden aplicarse en el hogar, o entre tareas en el lugar de trabajo, para favorecer un descanso breve y reparador, evitando llegar al máximo de nuestras capacidades energéticas.

Sobre la autora
Lic Susana Berman
www.uki.com.ar

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