A menudo, cuando pensamos en dietas internacionales, imaginamos productos importados, suplementos costosos o ingredientes difíciles de conseguir.
Sin embargo, la Dieta Cetogénica tiene una ventaja competitiva única en nuestro país: se alinea perfectamente con la estructura básica de nuestra tradición gastronómica y productiva. Argentina no solo es capaz de adoptar este enfoque, sino que parece haber sido diseñada para él.
LA CULTURA DEL ASADO Y LA PROTEÍNA DE PASTURA
El primer pilar es nuestra cultura carnívora. A diferencia de otros países donde la dieta keto se basa en procesados etiquetados, en Argentina tenemos acceso a carnes de pastura de calidad mundial. El asado del domingo es, en esencia, la comida keto perfecta. Nuestra capacidad para disfrutar de cortes grasos, achuras y embutidos artesanales (sin almidones agregados) nos permite entrar en cetosis de manera natural y placentera. El desafío no es qué comer, sino qué dejar de lado: simplemente retirando el pan, las papas fritas y el postre azucarado, el argentino promedio ya tiene un plato cetogénico de altísimo nivel nutricional.
EL ACCESO A LA COMIDA REAL
Contamos con una ventaja geográfica envidiable. Nuestras ferias de barrio y mercados locales ofrecen vegetales de estación que, aunque hibridados como mencionamos en notas anteriores, conservan una frescura superior a la de los productos de invernadero de otras latitudes. La disponibilidad de aceite de oliva de exportación (en Mendoza y San Juan) y de frutos secos de primera calidad nos permite cubrir el pilar de las grasas saludables sin recurrir a productos industriales.
UNA ADAPTACIÓN SOCIAL SOSTENIBLE
Finalmente, el enfoque keto funciona en Argentina porque es socialmente sostenible. Se puede ir a un bodegón y pedir un matambre a la pizza, o ir a una parrilla y disfrutar de una tira de asado con ensalada mixta. No requiere que el comensal se aísle, sino que aprenda a elegir dentro de un menú que ya es rico en grasas y proteínas. Al adaptar la cetosis a nuestra mesa, no estamos haciendo un sacrificio, sino volviendo a una alimentación ancestral, basada en alimentos densos y reales, que nos devuelve la energía que la vida moderna nos ha quitado.
Para TodoSalud: Alejo Oliver
Área de Redacción | Equipo de TodoSalud
www.todosaludonline.com.ar

