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¿QUÉ HACER CON LA FRUTA MUY MADURA?

IDEAS PARA EVITAR DESPERDICIO

Comer frutas frescas y de temporada es la mejor forma de aprovechar sus vitaminas, minerales y antioxidantes. Además de su maravillosa hidratación isotónica, y su fibra soluble, tan depurativa y beneficiosa para la microbiota intestinal. Pero…

Pero en ocasiones, madura demasiado rápido, por lo que te presentamos trucos para tomarla cuando está en ese punto:

AGUA AROMATIZADA. Además de la tradicional agua de limón, se puede añadir al agua cualquier otra fruta madura y en trozos, para crear refrescos naturales de diferentes sabores.

ASADAS. Al horno o en freidora de aire, manzanas y peras son un postre muy apetecible, acompañadas de canela, clavo de olor o jengibre.

CHUTNEYS. Estas conservas agridulces se elaboran con frutas exóticas como el mango, pero también aceptan melón, duraznos, higos y manzanas. Se suelen combinar con verduras y tienen una consistencia más gruesa que las confituras. Llevan vinagre, aceite y especias de sabor intenso.

BATIDOS. Tritura la fruta con bebida vegetal o yogur, kéfir o palta.
Podés agregar semillas de chía o trozos de frutos secos. Es la merienda ideal.

CONGELADAS. Los arándanos, frutillas y moras permiten una congelación directa, así como los gajos de mandarina y las rodajas de banana. Los jugos de naranjas y limones se congelan en cubitos, para añadir a diferentes bebidas. Sus cáscaras se pueden rallar y congelar para aromatizar postres o tortas.

DESHIDRATADAS. Se corta la fruta en láminas muy finas y se colocan en la freidora de aire por 40 minutos. Adquieren una textura de snack crujiente dulce y delicioso.
También podés deshidratar las pieles de frutas para usarlas en infusiones.

ENSALADAS. Manzanas, naranjas, mandarinas, uvas, melón, pera, granada… Cualquier fruta aporta un contraste dulce con los sabores amargos y salados de las ensaladas.

HELADOS. Además de los palitos realizados con jugo, las frutas son una base ideal para helados saludables, tan solo añadiendo aceite de coco, una bebida vegetal o yogur y llevándolas al congelador.

MACEDONIAS. Son las elaboraciones más populares, sólo necesitamos cortarlas en trozos pequeños.
Esta ensalada fresca permite armonizar las texturas y el aroma de la fruta al mezclarse.

MERMELADAS. Sólo hay que cocinarlas y triturarlas. Se suele añadir azúcar mascabo, pero puede sustituirse por endulzantes no calóricos y añadir agar-agar o semillas de chía para que adquieran consistencia.
En su forma tradicional, se ponen en frascos de vidrio y se hierven al baño María, para conservarlas durante meses.

PINCHITOS. Combinando trozos de frutas, permiten jugar con la vistosidad y la variedad de sabores.

REPOSTERÍA. Bananas, manzanas, peras o cualquier fruta madura aportan consistencia, sabor y dulzor naturales a las preparaciones y permiten prescindir de azúcares añadidos.

KÉFIR DE AGUA. Se añade fruta al agua del kéfir que se alimentará de los azúcares de las frutas maduras, fermentando y creando un refresco probiótico.

Investigación de AlejoOliver, para TodoSalud
Fuente: www.bioecoactual.com

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